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Llevar la oficina a cuestas es algo más que una frase hecha. Cada mañana, miles de españoles se enfrentan a la misma odisea: el portátil, la comida, el neceser con lo básico, la agenda, el cargador del móvil, quizá unas zapatillas para el gimnasio o el Tupperware recién preparado. Que todo eso no se te caiga, no te rompa la espalda y encima te acompañe bajo la lluvia es todo un arte. La mochila de trabajo se ha convertido en la protagonista indiscutible de la vida urbana moderna.
Pero, ¿cómo elegir la mejor mochila para trabajar? La oferta es amplísima y los precios van desde los 30 hasta los 150 euros. En esta guía para principiantes te contamos todo lo que necesitas saber: qué características son imprescindibles, qué materiales aguantan mejor el uso diario, cómo distinguir una mochila 'resistente al agua' de una 'impermeable' y qué marcas y modelos son los más recomendados hoy en día. Porque una buena mochila de trabajo no es un gasto, es una inversión en tu día a día.
Antes de lanzarte a por la primera mochila que veas, piensa en lo que realmente necesitas. No es lo mismo desplazarse en bici, que ir en metro, que caminar veinte minutos hasta la oficina. Eso sí, independientemente del medio de transporte, hay una serie de elementos que una buena mochila de trabajo debe cumplir:
Si además la mochila es de una marca con garantía, mucho mejor. No hay nada como la tranquilidad de saber que, si algo falla, tienes cobertura.
Una de las confusiones más habituales es pensar que todas las mochilas son impermeables. La realidad es que una cosa es que un tejido repela el agua (que las gotas resbalen) y otra muy distinta que la mochila sea impermeable (que el agua no pueda entrar aunque esté sumergida). Las mochilas de ciudad, como las que vas a encontrar en las marcas que analizamos a continuación, suelen ser resistentes al agua: aguantan una lluvia moderada, pero no un chaparrón torrencial ni mucho menos un chapuzón.
Si vives en una zona de lluvias intensas o vas a menudo con la mochila al campo, valora opciones que incluyan una funda de lluvia. Y recuerda: las cremalleras cubiertas o con tratamiento DWR (Durable Water Repellent) mejoran mucho la resistencia.
Cuando hablamos de mochilas de trabajo, la confianza en la marca se puede medir en años de garantía. Por ejemplo, Eastpak ofrece una garantía de 30 años en sus mochilas y maletas, un sello de durabilidad que muy pocas marcas igualan. Si una cremallera falla o se rompe una costura en condiciones normales de uso, la marca se hace cargo. Eso habla muy bien de la calidad de sus productos.
Por otro lado, The North Face es sinónimo de rendimiento técnico, especialmente en lo que a impermeabilidad y materiales transpirables se refiere. Sus mochilas de la línea Groundwork y Connector son ideales para un uso diario exigente, con capacidad para portátiles grandes y muy buena organización.
También tenemos a Gabol, una marca española que ha sabido conectar con el aficionado al diseño funcional. Sus mochilas destacan por la relación calidad-precio y por ofrecer opciones con materiales reciclados (RPET) y libres de PVC, algo que cada vez valora más la gente comprometida con el medio ambiente.
En definitiva, elegir una marca consolidada te asegura que la mochila va a cumplir, y que si hay un problema, tendrás a quién recurrir.
Hemos analizado el mercado y estas son las mochilas que destacan hoy por hoy para el uso laboral, ya sea por su comodidad, su resistencia al agua o su organización:
Si tu día a día incluye una bicicleta urbana, esta mochila es una opción sobresaliente. No solo protege tu portátil (admite hasta 15 pulgadas), sino que su exterior es reflectante, algo que te hace mucho más visible en condiciones de poca luz. Además, su sujeción es segura y se ajusta bien al cuerpo, evitando que se mueva mientras pedaleas.
Su tejido es resistente al agua, aunque para un chaparrón intenso recomiendo llevar una funda (se pueden encontrar fácilmente y son económicas). El compartimento para el portátil es amplio y está bien acolchado para que los baches no se noten.
Es una mochila que, sin ser demasiado grande (tiene una capacidad media), está pensada para quien lleva lo justo: portátil, documentación, un cambio de ropa si hace falta. Y no lo olvidemos: su precio es razonable para la funcionalidad que ofrece.
La herman mayor de la Fall Line, o mejor dicho, su alternativa clásica. La Connector es una mochila de 28 litros con una distribución muy pensada. Tiene un compartimento acolchado para portátil de 15 pulgadas, bolsillos interiores para organizar documentos, y un bolsillo frontal donde puedes acceder rápidamente a la cartera o al móvil sin tener que abrir la mochila entera.
El tejido es resistente al agua y muy fácil de limpiar. Las hombreras son cómodas y el panel trasero transpirable, algo de agradecer cuando vas cargado en verano. Si vienes del mundo Eastpak y quieres dar un paso en resistencia al agua sin perder la esencia urbana, la Connector es una apuesta segura.
Una de las preguntas que más nos hacéis es si la mochila es impermeable o solo resistente. La respuesta es que es resistente al agua: aguanta lluvias ligeras y salpicaduras, pero no es sumergible. Para la mayoría de usos urbanos, es más que suficiente.
¿Y si las mochilas no son lo tuyo y prefieres un maletín con ruedas? Este modelo de la colección Week Eco de Gabol es una opción inteligente para quienes van de la oficina al aeropuerto. Tiene un compartimento para portátil de 15,6 pulgadas, ruedas silenciosas y un asa telescópica que se pliega con suavidad.
El tejido es de poliéster reciclado y no contiene PVC, lo que la convierte en una opción respetuosa con el medio ambiente. Sus medidas de 40x36x19 cm cumplen las restricciones de equipaje de mano en la mayoría de aerolíneas de bajo coste (siempre es mejor comprobarlo, porque en los últimos meses estas aerolíneas han sido más estrictas, pero está pensado para cumplirlas).
El maletín no solo es práctico para viajes, sino también para el día a día: puedes trastear por la oficina empujándolo en lugar de cargar con él a la espalda. Y su precio es muy atractivo para esta funcionalidad.
Si solo te puedes comprar una mochila y quieres que te acompañe en el día a día durante muchos años, elige la Groundwork. Es la más espaciosa de nuestra selección (29 litros) y es de las pocas que se acerca a la idea de 'impermeable' gracias a su tejido que soporta sin problemas una lluvia intensa. Hemos visto currículums a salvo gracias a ella.
Tiene un compartimento muy amplio y una distribución excelente: un bolsillo para portátil de 15 pulgadas, otro para tablet (puedes llevar ambos, aunque es mejor repartir el peso), y un bolsillo en la parte trasera para objetos de valor (que al estar pegado a tu espalda, se lo pone mucho más difícil a los carteristas).
Las cremalleras son resistentes y el tejido repele la humedad. Sus acabados son los típicos de una marca premium: costuras reforzadas, asa cómoda para colgarla, y un diseño que no pasa de moda. Además, el panel trasero es muy transpirable, evitando la incómoda 'mojada' de espalda en verano.
Su precio ronda los 100 euros, pero estamos convencidos de que será la última mochila que necesites comprar en mucho tiempo. La relación inversión-duración es de las mejores del mercado.
Si eres de los que prefiere no llevar mochila y optar por un bolso más eligante, o si necesitas compatir la vida entre la mochila y la maleta para escapadas de fin de semana, también te interesará saber que el equipaje de cabina con ruedas se ha convertido en el complemento perfecto para la oficina moderna: te ahorras cargarlo a la espalda y puedes llevarlo por la calle sin esfuerzo.
Mucha gente me pregunta si hay que comprarse una mochila enorme para el trabajo. La respuesta es no. Si solo llevas un portátil de 13 o 14 pulgadas y poco más, una mochila de 20 litros puede ser más que suficiente. Lo importante es que el compartimento para el portátil sea adecuado y que el espacio general sea suficiente para lo que necesitas. Las opciones de 20 litros suelen ser más ligeras y manejables, y pasan más desapercibidas en espacios urbanos abarrotados.
Una mochila resistente al agua repele el agua en pequeñas cantidades, como la lluvia ligera o las gotas al pasar junto a una fuente. Una mochila impermeable no deja pasar el agua ni siquiera si la sumerges. La mayoría de las mochilas urbanas son resistentes al agua, no impermeables.
Busca las etiquetas 'impermeable', 'waterproof' o 'IPX' (se suele usar en bolsas de deportes acuáticos). Las mochilas resistentes al agua suelen indicar 'resistente al agua' o 'water-resistant'.
Lo más recomendable es hacerlo con un paño húmedo y jabón neutro. Evita meterla en la lavadora, ya que puede estropear el tejido y las costuras. Si está muy sucia, puedes tratar las manchas con un cepillo de cerdas suaves. No la seques en la secadora ni cerca de fuentes de calor. Y revisa siempre las etiquetas de la marca, que suelen indicar cómo lavarla.
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